Descubre qué es el amor propio: Reflexiones de Daniela Vélez
El amor propio es un concepto que todos escuchamos, pero que pocos comprendemos en profundidad. Hoy, Daniela Vélez nos comparte su experiencia personal y su proceso para entender y aplicar el verdadero amor propio. Su historia es una valiosa lección sobre aceptación, crecimiento y cómo aprender a quererse de verdad.

Amor propio
La primera vez que escuché esta frase tenía unos 16 años y, en ese momento, no imaginaba el profundo impacto que tendría en mi vida. No soy de hablar mucho, pero hoy quiero compartir la experiencia y la reconciliación que he tenido con este concepto, que hoy en día puede parecer sencillo, pero es realmente complicado de aplicar en la vida cotidiana.
Crecí rodeada de amor: una familia presente, cariñosa y amorosa, así como amigos extraordinarios que me dio la vida, y agradezco mucho a Dios por eso. Sin embargo, siempre tuve un amigo constante: la comparación. Compararme con los demás se volvió parte de mí, pues soy una persona perfeccionista que quiere todo al instante y en la que la palabra “error” no tenía cabida. El miedo a equivocarme y a no ser la número uno siempre estaban presentes, pero poco a poco la vida me enseñó que todos fallamos, que no somos perfectos y que los procesos requieren tiempo y esfuerzo, y que no todo puede ser inmediato.
Mi contextura siempre fue gruesa; toda mi vida fui la amiga “gordita”, aunque nunca tuve problemas con esto hasta que fui creciendo y el amigo de la comparación comenzó a tener más voz en mi vida. Empecé a cuestionar por qué no era tan delgada como muchas, tan inteligente como otras, o por qué mi cabello no era tan hermoso. Estas comparaciones comenzaron a ser parte de mi día a día, sin necesidad de reflejarlas, y dejé de ser la niña fuerte que todos conocían. Esa personalidad que muchos admiraban se volvió una barrera, no solo para los demás, sino también para mí. Durante años no me permitía llorar ni quejarme, pero sí me permitía juzgarme, lo que hizo que esa voz crítica creciera aún más.
Un día, cansada de no escucharme y al borde de explotar, decidí comenzar a reconciliarme conmigo misma, a amarme y perdonarme. Entendí que debía trabajar en mi seguridad, mi amor propio y mi admiración. Comprendí que, así como podía hacerme pequeña, también podía hacerme igual de grande. Empecé a respetarme y a cuidar mi cuerpo, no por encajar en los estereotipos, sino porque cuidar de uno mismo es parte fundamental del amor real. Comencé a celebrar mis logros, a reírme de mis imperfecciones y a aprender de mis derrotas. Pero, como dicen por ahí, el amor propio no siempre es cómodo; a veces amarte significa establecer límites, asumir responsabilidades, terminar relaciones, perdonarte, modificar hábitos, aceptar partes de ti que no te gustan, decir “no”, pedir disculpas, sanar heridas, permitirte cometer errores, reinventarte y aceptar que tu proceso es diferente al de los demás.
Fue entonces cuando entendí que no basta con decir “yo tengo amor propio”; tuve que aprender a priorizarme, a comprender que estoy viviendo la mejor etapa de mi vida. Y claro, no todos los días me levanto amándome; hay días en los que lo que veo en el espejo no me gusta y no quiero estar en el lugar donde estoy. Pero he aprendido que es parte del proceso, es parte de subir esta montaña rusa donde a veces todo está bien y luego vuelve a llover. Requiere tiempo y amabilidad conmigo misma. Entender que estoy avanzando en cualquier etapa del proceso y que es válido no querer, pero también es válido dar un paso a la vez.
Reflexión final sobre el amor propio
El amor propio es un camino constante, lleno de altos y bajos, pero esencial para el bienestar y la felicidad personal. Cada paso que damos hacia aceptarnos y valorarnos, nos acerca a la mejor versión de nosotros mismos. Tal como lo menciona Daniela, no es un proceso lineal, pero sí uno necesario para encontrar la paz interior.
-
Body alma$ 64.000 -
Top tejido Elle$ 75.000






Deja una respuesta